
El portacuchillos
Disponibilidad
Nogal macizo con proporciones rotundas, flotando a unos centímetros de la pared
La mayoría de las barras son rectángulos básicos de cuatro o cinco centímetros de alto. Eso lo descartamos. No por ser distintos, sino porque a esa altura no se ve la madera. Se pierde lo que hace especial al nogal: sus contrastes, sus vetas, su carácter. Duplicamos la altura. Los ángulos también sirven para eso: cortan la materia, crean sombras, realzan la fibra. Cada detalle de la forma está al servicio de la madera.
Imanes que no sueltan nada
Le dedicamos tiempo a los imanes. Para que sujeten fuerte y, a la vez, la sujeción sea natural. Dos filas de imanes de neodimio (el material más potente) recorren sin interrupción toda la barra. Sin zonas muertas, coloca el cuchillo exactamente donde quieras.
Probamos con hojas pesadas, cuchillos de carnicero, grandes cuchillos de chef: nada se movió. También colgamos herramientas más pesadas, por si acaso.

Nogal de Franche-Comté
Escaso, de lento crecimiento y costoso de trabajar. El nogal está entre las maderas más codiciadas en ebanistería.
Su veta oscura y sus contrastes naturales le dan un carácter que nada puede imitar. En cocina, su calidez combina con hormigón, acero inoxidable y madera clara.
Nuestra madera: Franche-Comté, a dos horas del taller.

Rubio Monocoat. Nada más.
Queríamos que la madera siguiera siendo madera. El veteado vivo, la superficie suave al tacto. El aceite Rubio Monocoat penetra en las fibras sin formar película. Protege sin alterar. Está certificado para contacto alimentario. Lo aplicamos a mano, en cada pieza.
Grabada, numerada, única
Cada pieza lleva su identidad en la madera: AF por Affleur, S003 por la serie, y luego el número de la pieza. El marcado es grabado a láser. Sin pintura, sin tinta. El láser quema las fibras de la madera directamente, para un acabado limpio que no se borra.

Una fijación de taller
Elegimos una fijación inspirada en los taquets franceses, un bisel a 45° que los carpinteros llevan siglos usando para colgar armarios y herramientas en sus talleres. Los estadounidenses lo llaman "French cleat". Lo hemos mantenido en nogal, como todo lo demás.
Dos tornillos en la pared, un tornillo de seguridad. La barra no puede caer, no puede soltarse, no puede deslizarse. El tornillo de seguridad elimina cualquier juego: ningún movimiento, ningún ruido.
Un taller, madera francesa y nadie entre usted y nosotros.
De la A a la Z
Elegimos la madera, la cortamos, la lijamos, la acabamos, la embalamos. Mantener el control es lo que nos da calidad y autenticidad.
Madera francesa
La madera viene de Franche-Comté, a dos horas del taller. Conocemos los aserraderos, elegimos los tablones uno a uno. Cuando decimos que sabemos de dónde viene la madera, lo decimos literalmente.
Series limitadas
No sacamos un objeto hasta que no queda nada que quitarle. Eso lleva tiempo. Cada serie es corta, numerada, y cada pieza es trazable.
Venta directa
Sin tienda, sin margen de intermediarios. Preferimos invertir en el diseño que en una red de distribución. Así de simple.